Problemática

La limitada disponibilidad de tierra en otras partes de Guatemala, hacen que la región de Petén se vea como la última frontera agrícola del país. El crecimiento de la población petenera es entre 9.6 y 10.5% por año, comparándolo con un promedio nacional del 3% por año. Como resultado, actualmente existe una creciente presión demográfica dentro de la Reserva de la Biósfera Maya, así como en sus alrededores.

Tradicionalmente los agricultores en Petén, en su búsqueda de seguridad alimentaria, siembran maíz, bajo la practica tradicional de "tumba y quema" en áreas de bosque. El fuego trae como consecuencia la conversión de la poca materia orgánica que exista, en ceniza. Los nutrientes, en forma de cenizas, quedan expuestos en la superficie del suelo al viento, y las corrientes de agua. Esta acción provoca su perdida.
Con la practica de tumba y quema, el agricultor puede sembrar una porción de terreno durante dos o tres años. Al cabo de ese tiempo, ese terreno ya no rinde buenas cosechas, puesto que se agota. Esto lo impulsa a movilizarse a otra porción de tierra y repetir la tumba y quema, destruyendo más bosque.

En estas condiciones, el gran reto que deben enfrentar los agricultores, y las organizaciones técnicas acompañantes es la búsqueda de un balance en las condiciones del suelo, con el fin de proveer de todos los requerimientos que las plantas necesitan para su crecimiento.
Por esta y otras razones, la necesidad de desarrollar modelos sostenibles para el manejo de los recursos naturales, es crítico acá en Petén y en cualquier parte del planeta.

Aporte de Centro Maya para ayudar a resolver la problemática

Dada la necesidad de desarrollar modelos sostenibles para el manejo de los recursos naturales, el Proyecto Centro Maya ha desarrollado un modelo referido como "Planes Integrados de Uso y Manejo de la Tierra". a través de manejo sostenible, en los cuales existe una alta participación en la toma de decisiones por parte de los miembros de las comunidades.
Los planes de manejo, buscan la protección y conservación de los recursos naturales a través de su aprovechamiento racional, integrando así las actividades forestales y agropecuarias, sin olvidar la promoción de nuevas alternativas productivas para la generación de ingresos económicos de las comunidades.