¿No se nota acaso? Mírala bien y verás: está llena (hasta
el copete) de manjar de coco, yogurt, flan de vainilla, natitas
con sal, leche evaporada, colada de maicena, tortillitas de
yuca, queso fresco, pan blanco y mucha azúcar impalpable. La
luna es muy golosa, por eso lentamente se va HInchando... HINChando,
HINCHANDO... hasta que se pone OrOnda cOmO bOmbO O cOmO OsO
pOlar ObesO. Claro, después viene la terrible indigestión, y
entonces se pasa unas cuantas noches viendo estrellas. Una vez
que, por orden de un dorctor lunático, la luna se pone a dieta,
poco a poco se va deshiNCHANDO... deshinchANDO... deshinchanDO...
deshinchando, hasta desaparecer durante unos días. Luego, el
olor de la Vía Láctea despierta su voraz apetito y, metiéndose
en el primer cuarto que encuentra, empieza otra vez a comer.
por Edgar Allan García de Ecuador

|